Despedida del Señor Embajador Jean-Marc Laforêt

El pasado 6 de Junio el Señor Embajador de Francia en Colombia, Jean - Marc Laforêt, se despidió de su equipo de trabajo.

Discurso del Señor Thomas Liebault, Primer Secretario de la Embajada de Francia en Colombia:

Muchas gracias, Señor Embajador, por estas palabras llenas de empatía y por sus agradecimientos.

Queridos amigas y amigos quienes nos hacen el placer de compartir esta noche con nosotros.

Voy a tratar de expresarme en nombre de todos mis colegas aquí presentes que se despiden de Colombia.

Quisiera decir que todos, con su trabajo y su lealtad, hicieron un aporte importante al papel de Francia en Colombia, y también para acompañar a Colombia por la difícil senda de la paz y del fin de la violencia. Además de los talentos de unos y otros, esos resultados en favor de la amistad franco-colombiana se los debemos también, Sr. Embajador, a sus habilidades de arquitecto y de director de orquesta, a sus valores, pero también a esa característica suya bien francesa que se llama “le panache”, una combinación de audacia y de determinación, o sea de trabajo constante y persistente, con una visión clara del futuro de nuestras relaciones: de allí nacieron las múltiples visitas del más alto nivel de nuestras autoridades a Colombia y del Presidente Santos a Francia para respaldar el proceso de paz y desarrollar nuestros lazos culturales, educativos, económicos, etc. De allí nació el Año Francia Colombia.

Queridos amigos colombianos, franceses y de otros horizontes,

Colombia nos ha aportado muchísimo a todos en lo laboral como en el ámbito personal. Quisiera expresar nuestra gratitud a su pueblo amable, creativo y optimista siempre acogedor con nosotros y que nos respaldó en momentos trágicos. Vale la pena aquí recordar el sinnúmero de mensajes de solidaridad que recibimos de miles de colombianos cuando Francia padeció los atentados ocurridos en 2015 y 2016.
Pienso que todos los funcionarios de esta Embajada, sin importar el sector en el cual se desempeñan, vivieron experiencias impactantes, puesto que este país es una tierra singular que pasa por una coyuntura extraordinaria como son las negociaciones de paz y el fin del conflicto con la FARC.

Este país es una lección de cosas sobre el Hombre, ese animal político y moral. Es una lección de cosas y de historia sobre lo peor y lo mejor del ser humano, sobre su capacidad de hacer el mal, de matar, de robar, de mentir, pero también sobre su capacidad de ser bueno, de dar muestras de empatía, de optimismo y de resistencia ante la adversidad. Este país y su pueblo dan una magnitud concreta y poderosa a esas nociones complejas que a veces para nosotros ya son abstractas: los derechos humanos y de las víctimas; la justicia y la injusticia; la verdad y la mentira; la libertad, el orden y la anarquía; la igualdad y la desigualdad; la fraternidad y la división; el odio y el perdón; el resentimiento y la reconciliación.

Este país que va por el buen camino nos da una lección de humanidad que nos hace mejores. Creo que regresaremos a Francia o iremos a otras partes del mundo con más fuerza, más energía y más grandeza.

No puedo terminar estas palabras sin mencionar que Colombia es un himno vivo a la naturaleza: no olvidaremos su luz, sus paisajes, la riqueza de su reino animal y vegetal. Desde las planicies de los Llanos hasta las cimas de los Andes, desde la Amazonia hasta las costas Atlántica y Pacífica, este país es un himno a la naturaleza y a la diversidad humana. Espero que Colombia pueda ser consciente de ello y defender con ardor este don del cielo sin el cual no somos nada. « Que la nature devienne une source et non une ressource ».

Viva Colombia et vive la France !

publié le 09/06/2017

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