La acción de Francia en el Sahel [fr]

El Sahel es un territorio muy extenso que cuenta con unos 100 millones de habitantes y engloba cinco países en particular: Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger (que, juntos, forman el G5 Sahel). Este territorio se enfrenta a múltiples dificultades y desafíos: avance de la amenaza terrorista y la delincuencia organizada, cambio climático, crecimiento demográfico... Todos estos factores contribuyen a desestabilizar la región. Ante estos desafíos comunes, la respuesta debe ser política y militar y debe fomentar el desarrollo.
Francia está plenamente comprometida apoyando a los Estados del Sahel en sus esfuerzos para hacer frente a estos desafíos junto con sus socios europeos e internacionales.

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Acción colaborativa a petición de los países africanos

Al igual que otros socios internacionales, Francia interviene en el Sahel para evitar que esta zona se convierta en un foco de inestabilidad duradero donde podrían asentarse grupos terroristas y consolidarse distintos tipos de tráficos (drogas y armas, trata de seres humanos y tráfico ilícito de migrantes, entre otros), que también podrían suponer una amenaza para su seguridad.

Apoyo militar a los países del Sahel

Desde los albores de la crisis de seguridad en el Sahel, los esfuerzos de Francia para contener la amenaza terrorista han sido constantes.

En 2012 surgieron movimientos terroristas y radicales que suponían una amenaza para la seguridad y la integridad nacional de Mali, que corría el riesgo de perder el control de gran parte de su territorio de forma duradera.

En enero de 2013, a petición del Gobierno de Mali, Francia lanzó la operación Serval en apoyo a las fuerzas africanas y malíes. Su objetivo era hacer retroceder a los grupos terroristas del norte de Mali. La resolución 2085 del Consejo de Seguridad del 20 de diciembre de 2012 recordó la necesidad de que los Estados miembros de la ONU, como es Francia, puedan dar apoyo a Mali en sus esfuerzos por restablecer la paz y la seguridad.

A pesar de la intervención militar, sigue habiendo grupos terroristas en toda la región.En 2014, la operación Barkhane dio el relevo a la operación Serval. El objetivo de la primera consiste en que las fuerzas francesas brinden un mayor apoyo a los Estados miembros del G5 Sahel.
En 2020, para ayudar a las fuerzas armadas malíes, junto a las fuerzas especiales de socios europeos en Mali se van a desplegar fuerzas especiales francesas bajo el mando de la operación Barkhane, en una unidad conjunta llamada Task Force Takuba.

Apoyo militar de Francia en el Sahel en cifras:

  • 5100 militares franceses desplegados
  • 75 cooperantes
  • más de 7000* soldados del G5 formados
  • unas 750 actividades* de formación o de acompañamiento en combate
    * Cifras de 2019

La Fuerza Barkhane interviene desde una lógica de colaboración con los ejércitos de los países de la franja Sáhara-Sahel. Su objetivo es que los Estados que la componen lleguen a ser capaces de garantizar su seguridad de manera autónoma.

La Fuerza Conjunta del G5 Sahel

El G5 Sahel es un marco de cooperación intergubernamental que se creó en 2014 bajo el impulso de la Unión Africana, entonces bajo presidencia mauritana. La organización del G5 Sahel, cuya base está en Nuakchot, Mauritania, cuenta con dos ejes de actuación:

  • lucha contra la inseguridad;
  • acciones de desarrollo para acabar con el aislamiento de la zona.

En 2017, los jefes de Estado del G5 Sahel oficializaron en Bamako el lanzamiento de una fuerza conjunta transfronteriza. La resolución 2359 del Consejo de Seguridad de la ONU del 21 de junio de 2017, defendida por Francia, toma nota del establecimiento de dicha fuerza militar conjunta, también aprobado por el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (CPS/UA).

Su misión consiste en realizar un esfuerzo conjunto en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia organizada transfronteriza y el tráfico de seres humanos. Su primera operación tuvo lugar en noviembre de 2017, con los ejércitos de Burkina Faso, Mali y Níger. Con plena capacidad operacional, cuando haya alcanzado una capacidad operacional plena, reunirá a 5000 efectivos (siete batallones en tres zonas horarias, Oeste, Centro y Este). Interviene en una franja de 50 km a ambos lados de las fronteras comunes. La Fuerza ya ha llevado a cabo diecisiete operaciones conjuntas de manera exitosa.

La Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali (MINUSMA)

El mandato de la MINUSMA consiste en:

  • apoyar la implementación del acuerdo de paz de Argel;
  • proteger a los civiles;
  • respaldar los esfuerzos de las autoridades malíes para estabilizar el país.

La MINUSMA, con una dotación de más de 15 000 efectivos civiles y militares, es un componente fundamental del dispositivo internacional en Mali, en particular al norte y en el centro del país.

La articulación de esta misión de la ONU con la Fuerza Conjunta viene dispuesta en la resolución 2391 (de 8 de diciembre de 2017), puesto que la MINUSMA brinda apoyo operacional y logístico a la Fuerza Conjunta.

En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Francia apoyó políticamente la creación y el despliegue de la MINUSMA.

Misiones europeas: EUTM Mali, EUCAP Sahel Mali y EUCAP Sahel Níger

  • EUTM Mali es una misión formativa de la UE en Mali. Asesora y forma a las fuerzas armadas de Mali desde 2013 para que desarrollen sus capacidades y puedan enfrentarse mejor a los muchos desafíos que se les plantean, para restablecer la integridad territorial del país, mejorar el control de las fronteras en cooperación con sus socios del G5 Sahel y reducir así la amenaza terrorista.
  • EUCAP Sahel Mali y EUCAP Sahel Níger son misiones civiles que ayudan a las fuerzas de seguridad interiores de estos países dándoles formación, asesoramiento estratégico y suministrándoles equipos.

En la UE, Francia apoyó la creación de las misiones civiles EUCAP Sahel Mali, EUCAP Sahel Níger y la misión formativa EUTM Mali.

Acción coordinada entre diplomacia, defensa y desarrollo

La amenaza terrorista no puede desligarse de los desafíos económicos, educativos, sanitarios e institucionales a los que se enfrenta la región. Por ello, resulta importante fomentar una dinámica de paz y reconstrucción duradera con bases sólidas que complemente el apoyo inmediato que se da a los ejércitos locales. Este convencimiento es fundamental en el enfoque «3D», desarrollado conjuntamente por los actores de la defensa, la diplomacia y el desarrollo.

Actuar por la seguridad en el Sahel

La diplomacia francesa está presente en Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger y en las organizaciones internacionales. Ante sus socios (Estados, Unión Europea, ONU), gracias a su red de embajadas, da muestra de decisión a la hora de defender que se dé apoyo material y humano en la región.
En 2017, la conferencia para financiar la Fuerza Conjunta del G5 Sahel movilizó así a los principales actores internacionales en el Sahel. En la de Bruselas, en 2018, se recaudaron 414 M€ en fondos internacionales en beneficio de la Fuerza Conjunta del G5 Sahel.

Ayudar al diálogo y la estabilización

La diplomacia trabaja en favor de la paz in situ, acompañando el diálogo de todas las partes (Gobierno malí y grupos firmantes) alrededor de la aplicación del acuerdo de paz de Argel. Hay que hallar una salida política y de desarrollo para obtener una solución duradera en Mali.

A través de su Centro de Gestión de Crisis y Apoyo (CDCS), el Ministerio para Europa y de Asuntos Exteriores (MEAE) también financia unos doce proyectos de estabilización, que abarcan:

  • la labor de desminado;
  • el apoyo a las instituciones y la gobernanza local a través de la formación de mandos;
  • el apoyo a los medios de comunicación;
  • la promoción de la ciudadanía.

Compromiso con el desarrollo

Una respuesta que se limite a la seguridad no podrá frenar las crisis que beben de problemas estructurales. Esta respuesta debe ir acompañada por un trabajo de desarrollo.

Por ello, gracias a que Francia ha realizado un esfuerzo económico, la Agencia Francesa de Desarrollo y otros operadores franceses acompañan proyectos a corto, medio y largo plazo para favorecer el acceso de la población a los servicios básicos (agua, energía, educación, salud) y para que se reúnan las condiciones de su autonomización gracias a la formación y el empleo.

En el contexto de la Alianza Sahel (AS), Francia está comprometida junto con los demás grandes proveedores de fondos para el desarrollo. Francia, Alemania y la Unión Europea lanzaron esta alianza, que recibió el apoyo del Banco Africano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y cuenta a día de hoy con trece miembros. La Alianza Sahel agrupa a los principales donantes de fondos activos en la región en torno a un doble objetivo, el de mejorar la coordinación y la eficacia de la ayuda teniendo en cuenta criterios como la urgencia, la estabilización y el desarrollo.

En términos de recursos, la cartera de la Alianza cuenta con más de 800 proyectos validados en fase de desarrollo o de instrucción, y representa un importe total de 11 600 millones de euros, con una tasa de desembolso estimada en 2019 del 29 %.

En el contexto de una alianza estratégica con el G5 Sahel, los miembros de la Alianza Sahel financian varios proyectos del programa de inversión prioritaria (PIP, por sus siglas en francés), cuya financiación se obtuvo durante una conferencia de socios y donantes de fondos del G5 Sahel que se celebró en Nuakchot el 6 de diciembre de 2018 y que incluye el programa de desarrollo de emergencia (PDU) en regiones frágiles y transfronterizas.Inicialmente se estimó que se necesitaban 1700 millones de euros, pero los compromisos sumaron en total 2000 millones de euros. Del importe anunciado, los miembros de la Alianza Sahel aportaron en total 1800 millones de euros, de los cuales 266 van dirigidos a financiar el programa de desarrollo de emergencia, que se desarrolla en torno a tres sectores prioritarios: acceso al agua, desarrollo de la resiliencia y apoyo a la cohesión social.

Tras la Asamblea General del 25 de febrero de 2020 que se celebró en Nuakchot en paralelo a la cumbre de jefes de Estado del G5 Sahel, los miembros de la Alianza formularon conclusiones. Quisieron reforzar la flexibilidad de las modalidades de intervención para incrementar la rapidez con la que se actúa para la población del Sahel. También recomendaron que se intensificaran las medidas dirigidas a reforzar la eficacia de la Alianza Sahel, en particular mejorando los procedimientos y la complementariedad de los proyectos, la promoción de un enfoque diferenciado en las regiones frágiles y desde un enfoque integrado y territorial. El refuerzo del pilotaje de la Alianza Sahel en el terreno para acelerar su impacto también figura entre las recomendaciones, al igual que la instauración de un diálogo sobre las reformas de las políticas públicas desde un espíritu de rendición de cuentas mutua.

Mayor compromiso europeo y mayor eficacia de la lucha colectiva contra el terrorismo

Varios Estados europeos voluntarios (España, Gran Bretaña, Estonia, Alemania, etc.) participan en las misiones europeas en el Sahel y ayudan a luchar contra el terrorismo en la operación Barkhane.

Alianza para la Seguridad y la Estabilidad en el Sahel

La Alianza para la Seguridad y la Estabilidad en el Sahel (P3S) que defendieron Francia y Alemania se presentó en la cumbre del G7 de Biarritz. Persigue ayudar a reinstaurar servicios del Estado y de las administraciones, en especial las fuerzas de seguridad interior, y reforzar el sistema penal de los países del Sahel. También aspira a reforzar la coordinación de los principales socios de los países de la región.

La P3S se concentrará en un primer momento en los países del G5 Sahel y los dispositivos transfronterizos existentes (Fuerza Conjunta del G5 Sahel, Iniciativa de Accra).

Alianza de Dinard

La alianza de Dinard, anunciada por Francia en abril de 2019, va dirigida a luchar contra los distintos tráficos en el Sahel, complementándose con la P3S.

«Ya no basta con luchar contra el terrorismo únicamente desde el G5 Sahel. Para impedir que la amenaza gane terreno, conviene que las medidas se extiendan a los países vecinos del Sahel y que la coordinación regional se intensifique. Los países del Sahel, sus vecinos, sus socios internacionales deben trabajar juntos en un espíritu de responsabilidad compartida para responder a la amenaza y para responder a las aspiraciones de la población. La primera de ellas es el retorno de la seguridad y la justicia».
(Jean-Yves Le Drian, 25 de septiembre de 2019, 74º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas)

Coalición por el Sahel: facilitar la coordinación

El 13 de enero de 2020, en la cumbre de Pau, los jefes de Estado de Francia y del G5 Sahel lanzaron la Coalición por el Sahel en presencia del secretario general de las Naciones Unidas, el presidente del Consejo Europeo y el alto representante de la Unión Europea, el presidente de la Comisión de la Unión Africana y la secretaria general de la Francofonía.

La gravedad de la crisis del Sahel, la sensación de emergencia, la magnitud de las necesidades exigen que se actúe con mayor contundencia y solidaridad. El objetivo de la Coalición por el Sahel consiste en dar una respuesta colectiva a los desafíos de la región, agrupar las acciones que llevan a cabo los Estados del G5 Sahel y sus socios internacionales.

Todo ello para actuar de manera coherente a escala del Sahel, englobando todas las herramientas y todos los actores implicados en los ámbitos de la seguridad, la política y el desarrollo.

Declaración conjunta de la cumbre de Pau
Más información sobre la Coalición por el Sahel

publié le 11/05/2020

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