Entrega del Premio Franco-Alemán de los Derechos Humanos “Antonio Nariño” 2018 a la Fundación Solivida [fr]

Palabras de los Señores Peter Ptassek, Embajador de Alemania en Colombia, y Gautier Mignot, Embajador de Francia en Colombia.

Señoras y Señores,

Les deseo una muy cordial bienvenida a la residencia de Francia. Es un gran placer para Peter y para mí poder contar esta noche con su presencia, siempre numerosa, acompañándonos, en la celebración de la entrega del Premio Franco - Alemán de Derechos Humanos Antonio Nariño. Agradezco igualmente la fidelidad que muchos de ustedes tienen a este evento, comenzando por los galardonados de los primeros ocho años. Agradezco también a nuestro amigo Nadin Ospina quien cada año nos hace el honor de dedicarle su obra, la « Edad de Oro », que se ha convertido en el emblema de este premio.

Quisiera agradecer a los miembros del jurado del premio que está compuesto no solo por Gautier y por mí sino también por personalidades verdaderamente excepcionales en su compromiso incansable a favor de los Derechos Humanos: la señora Ana Teresa Bernal, la señora Natalia Orozco, y el señor Alberto Brunori, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Su conocimiento muy cercano de la sociedad civil colombiana y de las realidades de los distintos territorios, incluso los más marginalizados, ha sido una contribución invaluable para guiar las decisiones del jurado.

Dos años después de la firma del acuerdo del Teatro Colón, no cabe duda que la paz haya contribuido a una mejora notable de la situación de los derechos humanos en Colombia. Los niveles de violencia han bajado y muchas comunidades están aprovechando por primera vez los beneficios del estado de derecho. Pero queda mucho por hacer, tanto en la implementación del acuerdo que para asegurar que todos los colombianos gocen de los derechos humanos en su conjunto. En esta tarea, las autoridades y la sociedad civil colombianas pueden contar en el apoyo de la comunidad internacional, incluso obviamente Alemania y Francia.

Hoy celebramos el septuagésimo aniversario de la Declaración universal de los derechos humanos de 1948. Esa declaración es en parte el fruto de la paz que se instaló a partir del 1945, después de la segunda guerra mundial en la cual Alemania y Francia fueron enemigos. Este compromiso del mundo entero a favor de los derechos humanos, después de una guerra tan terrible, constituye una prueba adicional de lo que se puede lograr cuando se elige el camino de la reconciliación, del universalismo y del multilateralismo.

También marcamos este año el vigésimo aniversario de la declaración sobre los defensores de derechos humanos, adoptada por la Asamblea general de las Naciones unidas. Esta declaración es muy importante para definir quién es un defensor, cuáles son sus derechos, y cuáles son los deberes y responsabilidades de los estados para garantizar el ejercicio de la defensa de los derechos humanos. Ojalá se respeten las disposiciones de este importante texto.

Más de 200 líderes y defensores de derechos humanos fueron asesinados este año a razón de su acción – incluso periodistas – están amenazados. Ante de este fondo compartimos las preocupaciones y recomendaciones formuladas recientemente por el Relator especial de las Naciones Unidas para defensores de derechos humanos, el Sr. Michel Forst, quien acaba de terminar una visita a Colombia.

¡Ya es tiempo de actuar para que esta situación inaceptable cese!

Les pedimos observar un momento de silencio en memoria de todos aquellos que murieron estos últimos años por su lucha a favor de los derechos.

Estos defensores y defensoras, líderes y lideresas, son de alguna manera los herederos de Antonio Nariño, quien en su época tomó enormes riesgos cuando tradujo al español y difundió la Declaración del Hombre y del Ciudadano, producto de la revolución francesa. La diferencia es que en una Colombia democrática y en paz, la defensa y la promoción de los derechos humanos no debería ser factor de riesgo y de estigmatización como en aquella época de la Colonia, sino de reconocimiento y orgullo.

El Premio de Derechos Humanos “Antonio Nariño” de las Embajadas de Francia y Alemania quiere resaltar iniciativas colombianas que pueden ser ejemplares para otros y que sirven para acompañar a Colombia en su camino hacia la paz. El premio reconoce a nivel nacional e internacional actividades enfocadas en la divulgación, promoción, defensa y protección efectiva de los Derechos Humanos, en el espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Señoras y señores, ha llegado el momento de la entrega del premio de este año en la Colombia de 2018, una Colombia que aspira a la paz. El galardón de este año, con múltiples candidaturas recibidas, confirmó una vez más el gran compromiso con el trabajo a favor de los Derechos Humanos en el país tal como se ha visto en los años anteriores.

Como comprenderán las decisiones del jurado no fueron nada fáciles. Entre todas las candidaturas, aunque no hayan sido elegidas, el jurado confirmó la gran calidad de muchas de ellas. Las postulaciones recibidas muestran una gran diversidad geográfica y temática. Se concentran en mujeres, menores y adultos mayores, pueblos étnicos, y temas que abarcan desde la memoria histórica o la atención a los niños y niñas hasta el desplazamiento forzado y la construcción de la paz territorial.

Sólo podemos premiar a una organización, pero ya todos los aquí presentes son ganadores y seguimos contando con ustedes. La labor de sus organizaciones es un orgullo para la sociedad civil colombiana.

Agradecemos a todos los postulantes y quisiéramos mencionar el trabajo de algunos de ellos : MOVICE y su lucha incansable contra la impunidad ; Narrar para vivir y su trabajo de empoderamiento de las mujeres víctimas en los Montes de María ; la organización campesina ASPAZDEICO en el Bajo Cauca y sus logros en materia de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, Semilla Politica - Hijos e Hijas de la Paz y su contribución a la reconciliación entre excombatientes de las FARC y comunidad, así como JOSE DE JESUS CHAVEZ MENDEZ y su valiente lucha contra la corrupción.. A todos, los felicitamos calurosamente.

A continuación, les vamos a dar el resultado de las deliberaciones del jurado, que se reunió la semana pasada. El jurado decidió lo siguiente:

1/ Por su acción preponderante en el acompañamiento jurídico y psicosocial a víctimas del conflicto, en su mayoría personas desplazadas desde la costa pacífica a Cali y por la inmensa dedicación de su directora Pola Elisa Buenaventura desde el 1992,

Se otorga el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos “Antonio Nariño” 2018 a la Asociación Solidarios por la Vida «SOLIVIDA » de Cali.

2/ Por su incansable dedicación y su trabajo pionero de gran valor para visibilizar y lograr la concientización y la respuesta de las autoridades en los temas de de género y de desplazamiento forzado, respetivamente. ,Se otorgan dos Menciones de Honor a las siguientes organizaciones : Casa de la Mujer y CODHES - Consultorio para los Derechos Humanos y el Desplazamiento.

3/ Finalmente, por su labor a favor del diálogo respetuoso entre todos los partidos políticos colombianos y la construcción de un consenso nacional alrededor de la necesidad de paz – condición esencial para la realización de los derechos humanos en los territorios - se otorga un Reconocimiento Especial conjunto a las Comisiones de Paz del Senado de la República y de la Cámara de representantes.

Felicitamos a todas las organizaciones, personas y entidades participantes en esta novena edición del premio. A todos los candidatos les deseamos éxitos en su invaluable labor. Ustedes que llenan de vida y con un profundo espíritu humano estas iniciativas, Ustedes que muestran una continua dedicación y admirable entrega merecen nuestro más alto respeto y reconocimiento.

publié le 11/12/2018

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