Entrega de las Palmas académicas a Marie-Greangeon-Mazat

El 09 de octubre, el Embajador de Francia en Colombia entregó las palmas académicas a la Señora Marie Grangeon-Mazat, Delegada General de las Alianzas francesas en Colombia y Directora General de la AF Bogotá ,por su contribución a la expansión de la cultura francesa en el mundo

" Querida Marie,

Con gran emoción y ante de todo su equipo aquí reunido, tengo el honor de entregarle hoy la “violette”. Equilibrio entre el azul y el rojo de nuestra bandera, señal de conocimiento y de cordura, esta “violette” le estaba destinada aún si me dicen que no es su flor preferida.

Esta condecoración es la recompensa a su compromiso incondicional en favor de la educación, de la difusión de nuestra cultura y de nuestro idioma, siempre con pasión y con ese ánimo de servicio público, que ha sido su vocación desde hace más de veinte años.

Si tuviera que resumir en una palabra su carrera, elegiría “transmisión”, es decir, ese movimiento que incita a compartir con los demás, especialmente con las generaciones jóvenes, todo lo bueno, lo bello, lo precioso, que alguien ha recibido y que le ayuda a construir su futuro. Una prueba de esto es su trayectoria y como siempre se acostumbra recordar la de una persona que llega a hacer parte de una orden nacional, no faltaré a la tradición.

Marie, su infancia recibe la caricia del mar Mediterráneo y del sol de Argelia. Alumna de otro liceo Pasteur, el de Oran, Usted descubre con deleite – aparte de la diversión con la juventud dorada oranesa – la serenidad de la biblioteca del Instituto francés. De este primer contacto que marcó su adolescencia, brotó una pasión por la literatura y por la cultura francófonas que hoy conserva toda su fuerza. El idioma francés se convierte en su patria.

En su etapa de estudiante se siente más bien atraída por el inglés. Después de realizar estudios preparatorios de literatura en el liceo de St Sernin, asiste sucesivamente a las universidades de Brighton, de Toulouse, de Bordeaux y también de Montpellier, sinónimo de excelencia, podríamos decir. Esta carrera tan completa la hace merecedora del título de docente de inglés, de una licenciatura de francés idioma extranjero, así como de un diploma de literatura americana y de una inmensa colección de resultados sobresalientes.

Ejerce inicialmente como profesora en Toulouse, la ciudad rosa, en la Universidad Paul Sabatier. En ese momento Usted habría podido declarar volém viure al païs, el lema de los “occitanistas” que quieren “vivir en el País”, pero la llamada del mundo era demasiado fuerte.

Luego de haber creado el servicio de relaciones internacionales de su Instituto universitario tecnológico, decide buscar el sol y el mar – esta vez en el Caribe – como directora y delegada general de la Fundación Alianza francesa de las Antillas Menores en Santa Lucía.

Del mar a la montaña no hay sino un paso y unos años más tarde dirige la Alianza francesa de La Paz. Entre des grabaciones de su programa de televisión semanal para un canal boliviano, Usted hace de su Alianza la pionera de la norma de calidad que caracteriza hoy a toda la red de Alianzas del mundo. Esta experiencia provoca también en Usted un amor inquebrantable por los pueblos y las culturas andinas.

Después de una etapa en la Fundación Alianza francesa en Paris como delegada de la zona América latina, el Caribe y Africa, regresa a este continente en 2016. Como directora de la Alianza de Bogotá desde hace dos años, ha logrado mantener el rumbo de su institución con inteligencia, inclusive en los momentos más difíciles.

Pero los retos no la atemorizan Marie, y a bordo de su Triumph Bonneville 100, recorre sus tres Alianzas de Bogotá. Le apostó con éxito a la calidad, a la innovación y particularmente a lo digital. Al cabo de solo dos años ya puede estar orgullosa de haber conseguido importantes resultados: el aumento de cursos, la obtención de varias normas de calidad colombianas e internacionales, nuevas audiencias seducidas por su programación cultural completa, ecléctica y contemporánea.

Delegada general de la Fundación Alianza francesa, Usted muestra un total compromiso con las otras 10 Alianzas de Colombia. Pienso que los directores de esas Alianzas aquí presentes están de acuerdo conmigo cuando digo que su experiencia, su exigencia y a veces su paciencia, han sido una contribución invaluable a esta magnífica red.

Como Embajador, es muy satisfactorio contar con una red de tan alta calidad, en Bogotá y en las numerosas ciudades que visito con regularidad. Creo que tenemos una magnífica herramienta de influencia: Usted la ayudó a hacer crecer y la condujo hacia la excelencia.

Exigente, apasionada, combativa – acaso no viene de una ciudad donde, como cantaba Claude Nougaro, « hasta las abuelas adoran los golpes » – Usted infunde una energía fructífera a nuestra red. Me complace estar hoy reunidos para reconocer juntos su valor. Con mayor razón cuando nuestros amigos colombianos se nos adelantaron. Usted ya es Doctora Honoris Causa de la Fundación Tomas Moro. Ha llegado a ser un interlocutor privilegiado y apreciado en Colombia, y las autoridades del SENA y los directores de la red de centros binacionales aquí presentes me darán la razón.

Por su contribución a la expansión de la cultura francesa en el mundo, au nom du ministre de l’Éducation nationale et en vertu des pouvoirs qui me sont conférés, nous vous faisons Chevalière dans l’Ordre national des Palmes académiques."

Gautier Mignot, Embajador de Francia en Colombia

" Monsieur l’Ambassadeur,

Estimados miembros de la Junta Directiva de la Alianza francesa de Bogotá,
Mi querido equipo,
Estimados colegas y amigos Directores de la red de las Alianzas francesas de Colombia,
Estimados colegas y amigos de la Embajada de Francia, presentes y ausentes, con un pensamiento especial para Claude Chassaing,
Apreciados todos, queridos amigos, bonsoir.

¿Están listos para un poco más de emoción? Bueno, ahí vamos.

Henri Calet, un autor francés del inicio del siglo XX, escribió “Ne me secouez pas, je suis plein de larmes”, o sea “no me hagan estremecer, estoy llena de lágrimas”.

En este momento tan emocionante para mí, les estoy agradeciendo a todos por estar aquí para compartir este honor, tantas caras queridas, y estoy pensando en muchas personas, ausentes, quienes me hicieron como soy ahora.

La primera es una niña de 6 años quien tomó la decisión que algún día, “quand elle serait grande”, sería directora de un instituto cultural en países del mundo. Esa niña era yo, viviendo en aquellos tiempos en Argelia, en Oran Wahran City. Allá a parte de mis padres me criaron los lobos, con su vida salvaje y su libertad. Semper fi. Porque tomó esta decisión, porque el día anterior ella había asistido al primer concierto de su vida, un concierto de Nicoletta, una cantante francesa (mis padres todavía guardan en la bodega de nuestra casa en Toulouse el afiche del concierto que me firmó ella). El día después del concierto se encontró ella con su mejor amigo en la escuela, y él le contó que después del concierto, Nicoletta había cenado en su casa (ya que él era hijo del Director del Centre Culturel Français), y así fue, así se cerró el caso y se tomó la decisión.

En este momento preciso tomó la niña la decisión que algún día los artistas que recibiría ella, como Directora de tal instituto, vendrían a cenar en su casa.
Pienso también en mis abuelos, ahora fallecidos, que dejaron su vida prevista de campesinos (mi abuelo era el hijo mayor, y por tradición, a él le tocaba seguir trabajando las pocas tierras familiares. Mi abuela a los 14 años no tenía otra opción que renunciar a ir a la escuela para buscarse la vida como empleada doméstica. Eso era el camino previsto para ellos. Pero en vez de eso, se casaron antes de la edad legal y fueron a ver el mundo, confiando en la educación pública francesa para dar a sus 3 hijas para nacer la posibilidad de escogerse un futuro).

Mi abuelo se alistó en el ejército, para servir al país, y las medallas que le fueron otorgadas después eran de mérito militar. De él seguramente me viene el deber de servir, y yo sé que de donde nos están mirando ahora, deben estar llenos de orgullo.
Pienso tanto en mis padres, tan queridos, que apoyaron siempre a su hija única para que ella lograra con sus sueños de niña, aunque sea a miles de kilómetros de ellos.

Saber de donde venimos y a donde vamos, eso nos da una fuera invencible.
Pienso en todos los equipos con quienes he trabajado, en la Universidad en Toulouse donde trabaje por 10 años como docente de Ingles, en la Alianza francesa de Santa Lucia, en la Alianza francesa de La Paz en Bolivia.

Pienso también en Jean-Claude Jacq, él era en la época Secretario general de la Fondation Alliance française, y confió en mí para servir al lado de las Alianzas francesas del Caribe, de Sur America y de Africa. Él me transmitió su pasión para la red mundial. Pienso también en mi Junta Directiva de la Alianza francesa de Bogotá, en mi equipo de trabajo, quienes me apoyan, soportan mis ideas locas a veces, y aguantan, más que todo, con mi carácter. Y eso, les cuento, no es nada fácil…

Agradezco a mi Ministerio de origen, el Ministerio de Educación en Francia, quien me presta desde ya 15 años al Ministerio de Asuntos Exteriores, y agradezco a este Ministerio por confiar en mí y darme misiones con tantas responsabilidades.
De verdad, levantarme cada día para jornadas complicadas a veces, largas regularmente, llenas de desafíos siempre, eso me alimenta con alegría, con energía, con el objetivo de asegurar el salario de mis colaboradores, para que vengan ellos a trabajar felices siempre, en un ambiente respetuoso e amigable. Y eso, al fin, es el sentido verdadero de nuestra misión: servir nuestro país afuera y compartir sus valores, eso es, para mí como para todos mis colegas aquí presentes, el honor máximo.

Y quisiera aprovechar de este momento para rendir homenaje a todas las Alianzas francesas del mundo, a sus Juntas Directivas que se implican de manera benevolente, a sus equipos que se dedican a la promoción del idioma y de la cultura francesas , ellos quienes se dedican a la promoción de sus valores, de las culturas de todos los países, en un espíritu de diálogo entre culturas y de respeto al otro. No al respeto que es la forma educada de la indiferencia, sino al respeto verdadero que nos hace acercarse realmente al otro y a su cultura. A todos ellos, les debemos todo respeto.

Concluiré estas palabras ya largas , concluiré estas palabras con palabras robadas a Albert Camus en Les Noces de Tipaza y en Retour à Tipaza, como último homenaje al país que me construyó, y les pido que por favor presten siempre atención a los sueños de sus hijas e hijos, ya que en estos viene el futuro del mundo. Como dirían nuestros amigos ingles hablando, “The Sky is the limit”, o sea, no existen límites a nuestras ambiciones, a nuestros sueños, sino nosotros mismos. Voy a citar estas palabras en francés, son tan bellas, les van a entender, y después podrán buscar el texto bien traducido al español:

"A midi, sur les pentes à demi sableuses et couvertes d’héliotropes comme d’une écume qu’auraient laissée en se retirant les vagues furieuses des derniers jours, je regardais la mer qui, à cette heure, se soulevait à peine d’un mouvement épuisé, et je rassasiais les deux soifs qu’on ne peut tromper longtemps sans que l’être se dessèche, je veux dire aimer et admirer. Car s’il y a seulement de la malchance à n’être pas aimé, il y a du malheur à ne point aimer.

Nous tous, aujourd’hui, mourons de ce malheur. C’est que le sang, les haines décharnent le cœur lui-même; la longue revendication de la justice épuise l’amour qui pourtant lui a donné naissance. Dans la clameur où nous vivons, l’amour est impossible et la justice ne suffit pas.

Mais pour empêcher que la justice se racornisse, beau fruit orange qui ne contient qu’une pulpe amère et sèche, je redécouvrais à Tipasa qu’il fallait garder intactes en soi une fraîcheur, une source de joie, aimer le jour qui échappe à l’injustice, et retourner au combat avec cette lumière conquise. Je retrouvais ici l’ancienne beauté, un ciel jeune, et je mesurais ma chance, comprenant enfin que dans les pires années de notre folie le souvenir de ce ciel m’avait empêché de désespérer. J’avais toujours su que les ruines de Tipasa étaient plus jeunes que nos chantiers ou nos décombres. Le monde y recommençait tous les jours dans une lumière toujours neuve.

O lumière! C’est le cri de tous les personnages placés, dans le drame antique, devant leur destin. Ce recours dernier était aussi le nôtre et je le savais maintenant. Au milieu de l’hiver, j’apprenais enfin qu’il y avait en moi un été invincible. Je comprends ici ce qu’on appelle gloire : le droit d’aimer sans mesure.”

Monsieur l’Ambassadeur, pour votre appui inconditionnel, merci. Mi familia de sangre está lejos, pero mi familia Colombiana está conmigo esta noche, merci à vous tous"

Marie Grangeon-Mazat
Delegada General de las Alianzas francesas en Colombia y Directora General de la AF Bogotá

publié le 16/10/2018

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